Feriante en París

Feriante en París

WALA!!Un mes sin escribir en el blog, O-H! O-H! Esto en términos blogueros es hablar de un blog muerto pero no, la que ha estado muerta es la que suscribe, que ha llegado a un nivel de agotamiento tal que un día el cuerpo me hizo cra-ck y se acabó, caí cual árbol. ¿Y cómo llegamos a esto?

Mi cara en la terminal de salida a París, el cansancio se puede leer fácilmente debajo de los ojos

Todo empezó con una pregunta, "cariño, me han admitido en una feria de París, ¿crees que debería ir?". Mi querido Consorte, que me anima a emprender cualquier aventura, estuvo rápido en hacerme ver que sólo cosas buenas pueden ocurrir cuando te decides a salir fuera, así que en poco tiempo nos pusimos manos a la obra a terminar la colección de invierno del año que viene y embarcarnos en la infinidad de preparativos que implica plantarte con tu tenderete en París durante la semana de la moda.

El cartel que anunciaba que allí estábamos, cosas pequeñas que te hacen ilusión


Literalmente nuestro stand se encontraba dentro de un marco incomparable.





La experiencia me encantó, dura, no os voy a decir que es lo mismo ir a París de viajante que de feriante, pero también es interesante ver cómo funciona una ciudad de forma profesional y, en esos días, es impresionante ver las decenas de profesiones en torno al mundo de la moda que se congregan en una misma ciudad. 

Todo fue tan intenso que por desgracia al volver a Madrid caí presa de la gripe y he de decir que aún arrastro sus efectos. Pretendía descansar pero no va a ser posible hasta que entreguemos lo de Vogue, porque sí amigos, la vida en La Condesa es más intensa que París, nos volvieron a nominar a los premios Vogue que buscan al joven diseñador del año y con la feria de por medio no hemos podido hacer nada hasta ahora. 

Descansaremos más adelante...hasta que el cuerpo aguante o vuelva a hacer cra-ck.
WALA!!Un mes sin escribir en el blog, O-H! O-H! Esto en términos blogueros es hablar de un blog muerto pero no, la que ha estado muerta es la que suscribe, que ha llegado a un nivel de agotamiento tal que un día el cuerpo me hizo cra-ck y se acabó, caí cual árbol. ¿Y cómo llegamos a esto?

Mi cara en la terminal de salida a París, el cansancio se puede leer fácilmente debajo de los ojos

Todo empezó con una pregunta, "cariño, me han admitido en una feria de París, ¿crees que debería ir?". Mi querido Consorte, que me anima a emprender cualquier aventura, estuvo rápido en hacerme ver que sólo cosas buenas pueden ocurrir cuando te decides a salir fuera, así que en poco tiempo nos pusimos manos a la obra a terminar la colección de invierno del año que viene y embarcarnos en la infinidad de preparativos que implica plantarte con tu tenderete en París durante la semana de la moda.

El cartel que anunciaba que allí estábamos, cosas pequeñas que te hacen ilusión


Literalmente nuestro stand se encontraba dentro de un marco incomparable.





La experiencia me encantó, dura, no os voy a decir que es lo mismo ir a París de viajante que de feriante, pero también es interesante ver cómo funciona una ciudad de forma profesional y, en esos días, es impresionante ver las decenas de profesiones en torno al mundo de la moda que se congregan en una misma ciudad. 

Todo fue tan intenso que por desgracia al volver a Madrid caí presa de la gripe y he de decir que aún arrastro sus efectos. Pretendía descansar pero no va a ser posible hasta que entreguemos lo de Vogue, porque sí amigos, la vida en La Condesa es más intensa que París, nos volvieron a nominar a los premios Vogue que buscan al joven diseñador del año y con la feria de por medio no hemos podido hacer nada hasta ahora. 

Descansaremos más adelante...hasta que el cuerpo aguante o vuelva a hacer cra-ck.

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