Negocios inspiradores I: Four Barrel


Por fin de vacaciones. Éste año ha sido más intenso que el café, el ritmo habitual del negocio va volviéndose cada vez más espídico y si a eso le añadimos un bebé y una nominación a los premios Vogue a mejor diseñador del año (dioses, ni eso me ha dado tiempo a contaros) tenemos a una Condesa mental y físicamente desgastada. Así que este año las vacaciones van a ser largas y van a ser merecidas, por eso la familia al completo nos hemos desplazado a uno de nuestros lugares favoritos de este mundo: San Francisco.


Venir aquí, cayendo la que está cayendo en España, es inspirador a la vez que torturador. Es una absoluta maravilla ver ideas de negocio nuevas, relativamente sencillas, llevadas a cabo por treinteañeros y fácilmente exportables a nuestro país. Es bastante descorazonador pensar que quizá el espíritu emprendedor de nuestros treinteañeros o la mentalidad de nuestros consumidores no tengan nada que ver con la de aquí. Yo estudié ingeniería en una de las (supuestamente) mejores universidades de España, todos los que estábamos en clase nos habíamos roto los cuernos y los codos a estudiar durante muchos años. Se supone debíamos estar por encima de la media en cuanto a productividad y esfuerzo y aún así, o quizá por eso precisamente, cuando en el último año la profesora de "Creación de empresas" nos preguntó en la última semana cuántos queríamos montar nuestra propia empresa y cuántos der funcionarios, os prometo por mis articulaciones que, un 90% levantó la mano a favor de trabajar para el Estado y con sueldo fijo de por vida. Cuando con veintipocos años sueñas con tener el mismo trabajo para el resto de tu vida sin peligro de que te puedan echar...algo va mal.


En cualquier caso, como para dar charlas y malas noticias ya están todos los medios de comunicación del país, aquí vamos a apostar por ese loco 10% que sé que existe, que quiere hacer cosas, que no sabe cómo pero va a pelear contra bancos y mareas para conseguirlo. Desde California os voy a ir contando negocios e ideas que tiene la gente por aquí, por si os encienden la bombilla, os motivan o simplemente os dan ganas de seguir creyendo en vosotros mismos porque, amigos, no estáis solos, hay muchos como vosotros y desde aquí os animamos a seguir.



Hoy os presento Four Barrel. A estos señores les obsesionaba el café y decidieron crear su propia marca. ¿Qué hicieron? Comprar granos de distintos países en base a comercio justo y fair trade, una vez que tuvieron el grano consiguieron un local bastante grande en una zona no céntrica (pero que ahora es súper trendy) y lo convirtieron en su fábrica/tienda/cafetería, todo a la vez. De tal manera que puedes entrar en el local y ver cómo lo tuestan, cómo lo empaquetan, cómo trabajan con él a la vez que disfrutar de cualquiera de sus cafés en la barra central.



Todo es orgánico, respetuoso con el medio ambiente, emplea a trabajadores locales, etc, etc...en fin, cumple con todos los estándares de lo estupendo y encima el café está buenísimo. Los alrededores han respondido con entusiasmo a la propuesta y el local se encuentra abarrotado de gente comprando, saboreando o trabajando a pesar de que no hay Wi-Fi a propósito, ya que pretenden promover la comunicación humana y evitar que cada uno se enfrasque en su pantalla.


La decoración es escueta pero cálida y a pesar del ruido de las máquinas hay una sensación de tranquilidad que te hace querer quedarte un buen rato.

Lo dicho, os dejo hasta la próxima. Mucho ánimo, que nos hace falta.

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