La mejor tarta de chocolate del mundo

Qué nervios por favor, conforme iba viendo cómo crecía el número de comentarios para el sorteo de la chaqueta iban creciendo mis nervios. Un día hasta me dió insomnio, en parte porque me puse a hacer la contabilidad a las nueve de la noche (que como dice Agatha es andidepresiva pero también produce insomnio, advierto) y en parte porque veía que íbamos a llegar a los mil comentarios y yo sólo con una chaqueta por regalar. Sopesé incluso llamar a Margareta Van Den Bosch de H&M para proponerle una colaboración low-low-cost, pero imagino que aún es demasiado pronto para eso. Hasta entonces, tenemos un sólo ganador del sorteo que es el correspondiente al número:


¡¡¡214!!!
El cual, después de contar varias decenas de veces, corresponde a ¡Fatimilla!
¡Enhorabuena!


A los demás, no sé ni qué deciros en este momento, que ojalá pudiera ser Oprah y de repente decir "¡tenemos una chaqueta para cada uno de vosotros!", pero por desgracia también es demasido pronto para eso y me temo no os ha tocado la chaqueta. Ha habido gente que ha escrito unos comentarios tan lindos y otros que lo han intentado tanto que me entran hasta ganas de llorar de no poder hacer a más gente feliz. Así que para consolarme me voy a lanzar de lleno a mi mayor debilidad y a la vez consuelo, el chocolate.



Queridos amigos, ya que no puedo regalaros una chaqueta a todos por lo menos comparto con vosotros el secreto del mejor consuelo: la mejor tarta de chocolate del mundo. Literalmente, así se llama. Oí hablar de ella hace unos meses gracias a mi amada Verena (que a pesar de modelo come chocolate, así es) y lo primero que pensé es que el nombre era pretencioso. Para una experta engullidora de chocolate a nivel internacional como yo encontrar a alguien que hubiera bautizado su creación como "la mejor tarta de chocolate del mundo" me parecía de una inconsciencia sólo propia del que no ha salido de su cocina. Pero entonces llegó mi cumpleaños...y ella y yo nos conocimos.Yo suspicaz, ella confiada.



Sólo puedo decir que el maldito nombre está perfectamente bien puesto. Hasta el Consorte, que no es que sea parco es dulces sino más bien tirando a espartano (para que os hagáis una idea su postre favorito es el Roscón de Reyes sin nata, sin chocolate, sin nada de nada, puro harina+azúcar+agua vaya), se levantaba por las noches a tirarle algún que otro tientito a la tarta

Ahí donde la veis no es nada pesada, ligeramente crujiente por fuera, el interior se derrite en la boca y no está hecha con bizcocho. Cuando fui a comprar la segunda le pregunté a la dependienta de la micro tienda de Madrid de qué estaba hecha. Me dijo que de suspiros. A lo que yo, entregada, le respondí que sin duda de suspiros, pero también de algún que otro gemido y de felicidad a raudales. Ella me miró impertérrita y me aclaró que no mujer, que no, que los suspiros son como se llama a la masa de la que están hechas las capas de la tarta, muy parecida a la de los macarrons pero a lo grande. Muerta la poesía, pagué y me fui con mi tesoro.

Instrucciones de cómo conseguir la tarta y su historia: aquí.

Millones de gracias por concursar, ha sido un subidón de azúcar muy grande ver que a tanta gente le gustaría tener una chaqueta de La Condesa, nos hace querer seguir trabajando con más ganas. De verdad, miles de gracias.

Abrazos chocolatosos,
La Condesa de las mejores chaquetas militares del mundo...ejem...

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