El espíritu de correr por la playa

Hace unos dos años me crucé por casualidad con esta foto de Ellen Kooi. Para mi representa la felicidad absoluta, la despreocupación total y siempre la tengo de fondo de pantalla o en algún lugar donde la puedo ver frecuentemente porque me suele arrancar un sonrisa ver a esos perros corriendo como locos por la playa.

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Con esa imagen grabada en el cerebro me encontraba hace unos días en una playa a los pies del Golden Gate cuando me di cuenta que era lo más cercano que iba a estar en la vida real de mi foto favorita. La playa se llama Crissy Field, es donde van todos los paseadores de perros y el lugar simplemente irradia felicidad.

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Los perros corren como locos de un lado a otro jugando pacíficamente unos con otros, corren, saltan, persiguen la pelota y se tiran al mar como si fueran plusmarquistas acuáticos. Nunca se cansan, nunca. Para ellos no hay preocupaciones más allá de disfrutar del momento al máximo y para los demás es relajante contemplarlos, uno podría pasarse horas mirándolos.

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Recuerdo que cuando conocí al Consorte estaba en paro (no todo ha sido glamour y salir en revistas amigos, ha costado llegar pero las cosas aburridas mejor no se cuentan) y cuando me preguntó qué quería hacer con mi vida le dije que tenía pensado convertirme en paseadora de perros. Era un objetivo serio, no se me podía ocurrir mejor trabajo en el mundo y estuve a punto de hacerlo con una amiga. Finalmente tomé otro rumbo, también bastante interesante, y de lo único que me arrepiento es de haber estado tan agobiada todo ese tiempo con qué iba a hacer con mi vida. Al final es mejor centrarte en perseguir una pelota que te acaban de tirar, sin pensar en nada más que en conseguirla, traerla de vuelta y esperar a que te lancen otra. Al final todo sale, si no te cansas y sigues, así que mejor ser feliz en el camino.

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Por supuesto cuando vi el panorama fui a por el ser más bello de esta tierra y nos dedicamos a perseguirnos mutuamente, mordernos y besuquearnos todo el día. Estoy hablando de Will, ¿qué pensábais?

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Este post está dedicado a todos los que estáis sufriendo la vuelta a la oficina y anheláis el espíritu de la playa.

Besos perrunos,
La Condesa que hubiera sido una fantástica paseadora de perros

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