Muchas cosas en la cabeza

Después de una semana intensa como el café voy volviendo poco a poco a mi rutina habitual de: hacer fotos con los amigos, molestar a Tomy el gato, disfrazarme de MadMen, sentarme a imaginar qué combinación astral de planetas hizo que aquel glorioso día Patrick Demarchelier posara sus ojos sobre mis chaquetas y no sólo no las rechazara sino que las fotografiara…en fin, esas cositas en las que me gusta perder a mi el tiempo.

Gracias, gracias y gracias por todos los comentarios del post anterior, es indescriptible lo que me ha pasado por la cabeza esta semana. Indescriptible. Cuando Vogue me pidió las chaquetas yo me daba con un canto en los dientes con que se las pusieran en un hombro a cualquiera que pasara por allí y un asistente de ayudante de fotografía le hiciera una foto de refilón para que saliera en una esquinita. Pero, ¿sobre el cuerpo de Anja? ¿Fotografiadas por Demarchelier? Noooo, no es concebible aún para mi cabeza, no lo acabo de procesar.

Reconozco que me he quedado un poco tocada de la testa y quizá por eso en Cibeles he sacado más fotos de lo normal con gente cubriéndose sus pensamientos.



Esta bella joven es el 50% de Rita Von, marca de tocados que podéis ver en Máquina de cosas bonitas


Me gusta el vestido y el tocado de boda. ¿Por qué ir discreta cuando puedes ir así? Pues claro que sí


Precioso y elegante sombrero de ala ancha


Me gusta mucho como lleva combinados todos los colores y ma trae loca la solapa de color distinto al resto del abrigo, gran idea que me apunto


El maestro, José Castro, allí donde le veo le acoso y encima es tan agradable que no le importa. En esta ocasión, aprovechando que yo llevaba puesto el chaleco de Anja, le expliqué lo sucedido y le pedí la alternativa como diseñadora con una bendición sobre la prenda. Él, todo espontáneo, se quitó el sombrero y pasó su cabeza por el interior del chaleco. Así que ese chaleco no se lo daré ni a mis hijos en herencia, me enterrarán con él.


Gracias a Sara (una lectora que ha dejado comentario) sé que este gorro tan gracioso es de José Zambrano, uno de los diseñadores que exponía en el showroom del Cibelespacio.


Ana Turpin, sólo puedo decir G-U-A-P-A, el viernes pasado rescaté mis vaqueros con pata de elefante mientras me preguntaba de dónde habría sacado una idea tan genial, JA!, de Ana so copiota!



Y finalmente una foto de alguien cuya presencia me estuvo perturbando todo Cibeles, tanto, que ni pude acercarme a preguntarle si ese pelo era suyo o un complemento prestado. Sigo sin saberlo, pero no me importa, sólo quiero parecerme a él y alcanzar ese volumen en el pelo. Uahu!



Me despido que es lunes y aún estamos arrancando, pero prometo volver, publicar más a menudo y dar señales de vida. Volveré con más crónicas Cibelinas y de la vida en general.

Abrazos mil,

La Condesa sigue en shock

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