I love Japan

Me escribe hace unas semanas Hidenori Tatsumoto y me dice que es de un site japonés sobre moda y que si me importaría que colgasen algunas de mis fotos en su web en el apartado de streetstyle. Contesto que miles de gracias por pedir permiso antes, que me fascina su nombre y que cuelguen lo que quieran que me muero de la ilusión de pensar que alguien en Japón ha llegado hasta este blog. Y es que me encanta Japón y casi todo lo japonés.


Por cierto, si alguien puede traducir lo que pone alrededor de las fotos (link pinchando en foto) se lo agradecería mucho. Me fio de Hidenori pero no vaya a ser que haya puesto un título de "bienvenidos al museo de los horrores"

Si hay un país ahora mismo al que me gustaría viajar es a Japón. Creo que necesitaría unas 3 cámaras continuamente disparando y 7 tarjetas de crédito continuamente quemando porque aquello debe ser una locura a juzgar por mis experiencias previas con el país. Éstas comprenden el barrio japonés de San Francisco y un "todo a 100 japonés" en el que estuve el verano pasado en San José. Sé que no son experiencias muy significativas pero oye, las dos dejaron huella.


De entre la gente cool del planeta, los japoneses cool son los más de lo más, rezuman actitud por los poros y capilares

El Japan Town de San Francisco es lo mejor para encontrar cientos de enredos y kimonos maravillosos, allí me compré el mio adorado vintage de los años 70 el cual, en un alarde más de mi natural sencillez, utilizo como bata para estar por casa. Pero lo del "todo a 100 " (todo a 1 dolar más bien) japonés no tiene nombre ni descripción alguna posible. La locura diría yo.


Qué mezcla tan fantástica de cuadros escoceses, con cenefas austríacas y gorrito peruano, parecía imposible así dicho pero visto en directo a mi me gusta. Claro que a mi me gustan las mezclas más arriesgadas siempre.

Cientos, miles de cosas maravillosas, de colores, bien hechas, duraderas, con buen packaging que iban desde tropecientos mil cuadernitos de colores, olores y sabores, hasta vajilla, productos cosméticos, bolsas para hacer el vacío y optimizar el equipaje!, decoración japonesa! para la casa, unos sobres para cartas con una decoración y una complicación intrínseca que aún no he conseguido entender pero me da igual porque son preciosos, intrucciones para hacer el mundo entero en papiroflexia, comics de fotogramas protagonizados por unos hamsters samurais...¡¡pero por favor!! Pues todo así y encima a un dolar



Así que estoy como loca por presentarme en Japón y ver el origen de todo eso. Además me he dado cuenta que siempre que viajo fotografío a turistas japoneses (en Madrid se me escapan) porque enseguida me llama la atención como van vestidos, hacen unas mezclas imposibles y les queda bien.



Además suelen llevar unas prendas muy originales que no ves en otro sitio, como por ejemplo este abrigo como de charol o plástico, qué cosa tan chula. Me gusta porque cuidan mucho su look, pero con una forma muy visual, da la sensación que lo hubieran diseñado gráficamente antes de ponérselo, como si ellos mismo fueran de diseño casi.



Me fascina como van madre e hija. Creo que incluso más la madre que la hija, esos zapatos, ese abrigo, esa bufanda...nada fácil de llevar eh? Y mira qué bien va

Me parece que llevan como nadie las superposiciones, las deconstrucciones y el existencialismo abstracto vital. Son muy conscientes de la moda pero pareciera que no se la tomasen en serio. Bueno que me encantan, excepto cuando se vuelven locos y se empapelan de logos.



El jersey de la chica de la derecha es el famosísimo de Alexander Wang, que arrasa en París de forma exagerada. En el escaparate de Colette, por la calle, en revistas...parece que es el rey no sólo en NY.


En la foto de la derecha el susodicho jersey en negro

Por cierto, si alguno de los retratados en este blog no es japonés, por favor que me disculpe la confusión y se lo tome como algo positivo

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