Uomini di Firenze

Después de un fin de semana de observación me atrevo a afirmar que en Florencia los hombres visten mejor que las mujeres. O al menos visten diferencialmente mejor que en otras ciudades y por eso llama más la atención que en el caso de las féminas.

Hay infinidad de tiendas dedicadas al "Sartoria", barberías, camiserías, zapaterías y todo lo que necesita un hombre para cuidarse de pies a cabeza. Y ellos se cuidan. Ellos y sus amigos. Individuales o en grupo, van perfectamente conscientes de su imagen. Y yo que lo aplaudo por supuesto.

  • Hombres de estilo "clásico remasterizado", como el de mi Mario de mi corazón que en Florencia se sentía como pez en el agua. Sus principales señas de identidad son la camisa a medida con dos botones abiertos, americana entallada, pañuelo y mocasines de smoking.



Fijaos en los loafers que los venden de todos los colores y Mario está contentísimo con estos púrpura que se ha comprado. Color por cierto en clara tendencia entre los florentinos.


  • Hombres de estilo "casual estudiado". Todos, absolutamente todos, con plumas de charol negro a la cintura, gafas de sol en todo momento y zapatillas relucientes

  • En una capital rebosante de arte e historia no podían faltar hombres que reflejaran un estilo más "bohemio o intelectual". De negro riguroso sobre una silueta estilizada. Como la de nuestro siguiente amigo que además luce el tatuaje más alucinante que he visto en mucho tiempo.

Es un autoretrato de Keith Haring. No soy muy fan de los tatuajes, de hecho no soy fan en absoluto, pero éste la verdad es que me ha parecido muy original y que transmite un mensaje más personal que los consabidos unicornios o delfines. Ahora que lo pienso ya he puesto dos tatuajes que me gustaron en este blog, espero que de tanto decir "de este agua no beberé" no acabe con un leopardo en toda la espalda. Qué horror, que alguien me lo impida si llega el caso por favor.


  • Y por último los hombres del "estilo eterno". Porque me encanta lo maravillosamente bien que van los señores mayores en Italia. Con sus sombreros, sus abrigos largos, su barba rasuradísima con su bigote cuidado, las manos limpias y las maneras suaves.

En concreto este señor vive a caballo entre Florencia y NY, le conocimos en uno de esos restaurantes donde no admiten a turistas a no ser que vengan recomendados, y en mitad de una charla muy amenda nos contó que le había dicho que no a Sartorialist. No por nada es especial, sino porque ese día él no se veía bien. Qué grande.

Leave a comment

Your comment should be approved before being showed