El ataque de los clones frente al imperio de los logos

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¿Qué pasa con las imitaciones? ¿Qué nos hace preferir una pinza con una doble ce falsa frente a una lisa? ¿Por qué preferimos gastar el dinero en un bolso de imitación que en uno de marca blanca?¿Qué extraña fascinación ejercen los logos que los pondríamos hasta en las alcantarillas?

Cada uno es libre de malgastar su dinero en lo que le dé la gana, pero me gustaría comentar a los potenciales compradores que lo siento amigos pero no, no están engañando a nadie, no, no dan el pego, sí, sí se nota que son falsos. Concretamente a los 4 segundos, de verdad, incluso aunque creas que está muy bien hecho, esa ce más cerrada de lo normal, esa tipografía que se asemeja pero no es, esos bordes de las letras de cuero mal rematadas, esa falta de brillo en las cremalleras y los cierres, esas asas demasiado rígidas, incluso a veces, ese modelo que esa marca jamás siquiera ha lanzado. Y no me refiero sólo a los de los top mantas, todos tenemos algún amigo que ha venido de la India contentísimo porque descubrió un taller súper clandestino (especial para turistas) donde compró una maleta de Louis Vuitton por escasos 300$. Tú miras la maleta y piensas que esos remaches cantan la Traviatta, pero hey, la felicidad en la cara de tu amigo no tiene precio así que cierras la bocaza.

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Insisto en que no voy de listilla que pretende dar la charla moralista sino que más bien hablo desde la experiencia. En mi primero viaje a EE.UU. vine felizmenta cargada con una imitación de un bolso de Fendi, era un modelo poco conocido y seguramente en mi entorno nadie siquiera sabía lo que era Fendi (en una escuela de ingeniería aunque lo hubiera gritado a los cuatro vientos habrían pensado que era el inventor de algún teorema de circuitos y sistemas dinámicos), así que me sentía segura en mi pequeño engaño. Pero ese sentimiento de haber sido más lista que el mundo por haber pagado un precio ínfimo por un bolso de lujo (tipo: ja! marcas de lujo, os la jugué!) al cabo de un par de semanas se tradujo en asco y rechazo (tipo: eres feo, eres falso y siempre lo serás, yo sé que lo eres y peor aún no te puedo llevar a cualquier fiesta tranquilamente porque seguro alguna penca te reconoce o peorcísimo aún tiene el de verdad).

Este tipo de pensamientos son los que quisiera compartir gratuitamente con los viandantes cuando paseo por Madrid y veo cientos de Carolinas Herreras, Touses y Vuittones deformados, hasta que paso por delante de un escaparate con un buen clon de Mulberry y PLOF cambio de pensamiento...uhm, hipócrita.

¿Os pasa lo mismo? ¿Es la copia del logo lo que no os gusta o la copia del diseño en sí? ¿Tenéis fuerzas para resistiros a las imitaciones? ¿Y a los clones?

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